"Life Insights"

Lo único que nos une es un “match”

 

Hace unos 10 años, comenzó un boom que poco sabíamos cómo iba a influir en las interacciones humanas, la creación de páginas web como MySpace o Hi5 que vendrían siendo los primeros pasos para titanes actuales como Facebook e Instagram. En éstas redes sociales usualmente conectabas con personas que conocías en la vida real y compartían intereses al estar conectados a ésta red era común seguir o agregar como amigos a otras personas que podrían tener intereses parecidos y así conversar y congeniar.

 

Hagamos un salto en el tiempo desde el 2003 hasta hoy, 2021.

 

WOOSH

 

En la actualidad, con una tecnología que avanza sin parar, las interacciones humanas se han vuelto más mecánicas, un proceso inverso a la intención primogénita de las redes sociales y aplicaciones de texto o videollamadas en sus inicios.

 

Ahora dentro de ésta gran gama de aplicaciones móviles e interacciones existen diversas formas de conocer gente nueva, dándonos la oportunidad de ampliar nuestro círculo social y también de conocer personas que no están dentro de nuestra burbuja o zona de confort, es decir, éstas zonas que transitamos habitualmente junto con una red de personas que vemos en nuestro día a día.

 

Existen una amplia gama de apps para éstos menesteres, como lo son Tinder, Happn y demás. En donde creas un perfil basado en fotos propias, una descripción corta de quién eres para dar un pantallazo de quien eres, qué gustos tienes y algunos pensamientos.

 

Dentro de éstas nuevas interacciones surgen nuevos conflictos psíquicos, no sólo porque quizás a algunas personas no se les dé el uso de las aplicaciones y terminen con pocos o casi ningún “match” o interacciones con nuevas personas. Pero inclusive existe el riesgo de ser expuestos emocionalmente a situaciones en las que se ve afectada nuestra autoconfianza y autoestima, déjenme explicarlo un poco más a detalle y el por qué de éste artículo.

 

Al comenzar una nueva interacción con un match, existe el habitual saludo, conversación de temas en común, si llevan mucho utilizando el app e inclusive la mentirita de “yo casi no uso esto pero…vale que más da” luego, al irse desarrollando la conversación puede resultar en dos vertientes en las que nos enfocamos y viene lo interesante por un lado la otra persona podría dejar de escribir por perder el interés o inclusive encontrar a otra persona, lo que algunos usuarios lo podrían tomar como un desprecio o abandono, creando así dudas sobre el valor propio. Lo mismo podría ocurrir al salir un par de veces con la persona que hicimos match y que resulte en aburrido, lento o simplemente una interacción vacía.

 

Es muy valioso comprender que éstos casos fallidos de relaciones o interacciones sociales con intenciones de atracción no son una pérdida significativa ni debe representar un ataque hacia nuestra autoestima.

 

Si bien está genial poder tener una herramienta como éstas aplicaciones para conocer potenciales parejas y encontrar lo que estamos buscando, debemos tener presente que lo único que nos une es un match, nada más ni nada menos.

 

Con ésto me refiero a que antes de darnos de latigazos porque “La chica o chico que conocí en Tinder sólo me vio una vez y no me escribió más”; te invito a que revisemos por qué estamos utilizando la aplicación y siempre tenerlo presente.

 

El motivo o intención de utilizar éstas aplicaciones es muy variado, si no te has planteado por qué estás utilizando éste tipo de apps te ofrezco tres mindsets o razones a tener en mente al utilizarlas y no descarrilarnos ni sentirnos mal por ilusiones o fantasías que nos podríamos crear:

 

  1. Conocer gente nueva: ya sea que dentro de tu círculo de amigos no exista alguno que comparta un nuevo hobby que tengas o interés por alguna actividad como por ejemplo ir al teatro o ir a museos de arte contemporáneo, dentro de éstas aplicaciones podrías encontrar a alguien con quien compartir éste mundo nuevo.

  2. Pasarla bien: simplemente salir a cenar a caminar o ir a un bar y tener una conversación casual con una persona que no conoces y aprender sobre temas nuevos, esta una actividad con la que podemos crecer mucho y encontrar nuevos intereses.

  3. Conseguir una pareja: Ésta es la razón central por la que se crearon las aplicaciones como Tinder u OkCupid, poder colocar tus intereses y fotos para así conseguir a un otro con el que exista un interés mutuo y ver que sucede.

 

Dentro de éstas tres posibilidades existe algo muy valioso que comprender, lo único que en verdad te une con la otra persona, es un match, no hay un compromiso directo, no existe un nudo o compromiso que los amarre o les obligue a seguir con dicha relación.

 

Con ésto no me refiero a que ahora todas las relaciones que comencemos en línea en una de éstas apps se vuelva descartable o desechable como una servilleta. Pero, por simple estadística al estar expuestos a un mayor número de personas o potenciales matches, también incrementa la probabilidad de rechazo, estar anuente a ésto es sumamente valioso para evitar un impacto negativo en nuestra autoestima.

 

El rechazo existe y no podemos negarlo, dar like y que no sea recíproco puede doler, ir a una cita y luego que el otro desaparezca siendo sólo un fantasma puede doler, pero la decisión de que ésto duela o no, depende de nuestra mentalidad e intención.

 

Seguro te estarás preguntando, “ajá Carlos, todo genial pero… ¿cómo controlo que no me duela o que me duela? ¿me hago de piedra?” y te entiendo totalmente, pues la idea no es hacernos de piedra o volvernos personas frías y objetivizar o cosificar a los demás, debemos aprender a querernos más a nosotros que a los demás, aunque suene muy cliché, el amor propio es el amor más importante, es lo que te ayudará a discernir entre que un rechazo es por desinterés de la otra persona y no por un fallo o falta en nosotros.

 

Recuerda, no es tu trabajo manejar la percepción que tienen los demás sobre ti.

 

Eres responsable sólo de ti, sí, puede que existan aspectos que deseas mejorar ya sea por no estar conforme o habilidades que quieres potenciar, siempre existe espacio para ello sin ser críticos o autodestructivos, mi recomendación siempre es, comenzar un proceso de psicoterapia.

 

Autor – Carlos Curiel